Progreso general
Honda presenta en Ginebra el nuevo Accord, que introduce una gama de motores más potentes y ecológicos en la que destaca el diésel i-DTEC de 150 CV. Además, se beneficia de innovaciones tecnológicas encaminadas a optimizar los niveles de confort, deportividad y seguridad.
06/03/2008— Pedro Martín
Honda presenta en Ginebra el nuevo Accord, que introduce una gama de motores más potentes y ecológicos en la que destaca el diésel i-DTEC de 150 CV. Además, se beneficia de innovaciones tecnológicas encaminadas a optimizar los niveles de confort, deportividad y seguridad.

Aunque la historia del Accord es larga y exitosa –varios años, por ejemplo, ha sido el turismo más vendido en Estados Unidos–, su despegue comercial en nuestro país no llegó hasta la aparición en 2002 de la última generación –la séptima, actualmente a la venta–, y especialmente desde que incorporara el primer motor diésel de origen Honda: el 2.2 i-CTDi de 140 CV.
Pues bien, la firma nipona quiere aprovechar esa inercia y colocar al Accord, definitivamente, como una de las berlinas «best seller» en Europa, para lo cual ha preparado una octava generación que echa el resto en materia tecnológica y que ya luce en el Salón de Ginebra.
El nuevo Accord es más ancho y más bajo, lo que unido a unos pasos de rueda voluminosos genera una planta más dinámica que en el coche precedente. Esa evolución resulta especialmente notable en la variante familiar Tourer, también desvelada, que abandona rasgos típicos de «ranchera » y adopta otros más deportivos. Además, la carrocería del Accord se ha diseñado según el concepto ACE (Advanced Compatibility Engineering), tendente a optimizar la protección de los ocupantes ante la mayor variedad de accidentes posible. Y en Honda se acuerdan también de los peatones, pues parabrisas, capó y paragolpes deben reducir las consecuencias de los atropellos. 
Asimismo, el equipamiento incluirá airbag frontales y laterales delanteros, y de cortina para ambas filas, pero también reposacabezas activos, anclajes Isofix para sillas infantiles y, a modo de paquete opcional para las versiones más caras, el ADAS (Advanced Driving Assist System), que se compone de tres dispositivos: sistema de alerta por cambio de carril LKAS, control de velocidad de crucero con radar activo ACC y sistema de frenos con mitigación de las consecuencias de choque CMBS.
En favor de la agilidad y la seguridad, los ingenieros han logrado un centro de gravedad más bajo, lo que se acompaña de vías más anchas, suspensión multibrazo trasera y nuevo tren delantero. Todo eso se combina con un control de estabilidad VSA que trabaja de forma coordinada con la dirección eléctrica EPS –ayuda con impulsos sobre el volante a que el conductor corrija la trayectoria–.
En cuanto a los motores, la gran novedad será el turbodiésel i-DTEC con «common rail» e inyectores piezoeléctricos, que rinde 150 CV y anuncia un par de 35,7 mkg a 2.000 vueltas. En gasolina, el 2.0 i-VTEC conserva sus 156 CV, pero reduce el gasto, mientras que el 2.4 crece hasta los 200 CV y los 23,8 mkg gracias a una relación de compresión mayor y a cambios en las válvulas. Todos se unen a cajas manuales de seis marchas, aunque las versiones de gasolina pueden combinarse con una transmisión automática de cinco, dotada de levas en el volante para su manejo secuencial.