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Virtuoso en asfalto

Capaz de todo

26/07/2007— Jose C. Luque/ Carlos Lera

El Seat Altea Freetrack se basa en el chasis del Altea XL. Sus suspensiones son 15 milímetros más altas para permitir superar obstáculos campo a través, pero con todo y esto, el Freetrack es un coche muy ágil en carretera, como todos los Seat. Pero si sus suspensiones favorecen la conducción off-road y la comodidad en carretera, la tracción total posibilita una conducción más deportiva en curva. Además el control de estabilidad ESP, incluido de serie en toda la gama, no interfiere salvo cuando es realmente necesario, para no poner límites al placer de conducción.

Seat apuesta por motores de elevadas prestaciones para impulsar al Freetrack, algo especialmente destacado las de los Freetrack 4. Tanto el motor 2.0 TSI de 200 caballos como el 2.0 TDI de 170 le imprimen un gran carácter. El 2.0 TSI acelera de 0 a 100 km/h en 7.5 segundos y su velocidad máxima está cifrada en 214 km/h. Por su parte, el 2.0 TDI de 170 cv alcanza los 100 km/h desde parado en 8,7 segundos y su velocidad punta es de 204 km/h. Estas dos versiones parten del mismo precio, 29.900 euros, pero también está a la venta una versión más ligera impulsada por el 2.0 TDI de 140 cv con tracción 4x2 y un atractivo precio de 26.500 euros.

Si en autopista el Freetrack se revela como un coche cómodo y potente ideal para viajar, en las exigentes y sinuosas carreteras segovianas de segundo orden demostró ser un coche ágil cuyo comportamiento dinámico quedó fuera de toda duda, revelándose de forma irrefutable como uno de los coches más deportivos de su segmento. Los neumáticos Pirelli P-Zero Rosso de generosas dimensiones contribuyen a una precisión de trazada perfecta. También es cierto que es complicado encontrar en el mercado un modelo de precio y características similares que pueda ofrecer un comportamiento similar.

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