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Pruebas de coches

Ford Fiesta 1.4 y 1.4 TDCi

Dos utlitarios resultones 

FORD FIESTA 1.40 TDCi Ghia
Cilindrada: 1398ccPotencia: 68cvMaletero: 284L
Combustible: DieselConsumo: 5.3 / 3.5 / 4.2 l/100Precio: 15.640,00 €
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FORD FIESTA 1.40 Ghia
Cilindrada: 1299ccPotencia: 96cvMaletero: 284L
Combustible: Sin plomoConsumo: 8.1 / 4.9 / 6.1 l/100Precio: 15.435,00 €
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05/01/2009 — Manuel Madrid

En la gama Ford Fiesta encontramos dos motores 1.4. Uno se alimenta de gasolina y ofrece 96 CV; el otro es el conocido 1.4 TDCi que utilizan modelos PSA y para el que la firma del óvalo anuncia 68 CV. Sus precios son muy parecidos: 15.435 euros la versión con el propulsor de gasolina y 15.640 euros la TDCi.

Una diferencia de precio pequeña, de sólo 205 euros a favor del 1.4i, ambos con carrocería de cinco puertas y nivel de acabado Ghia. Normalmente, suele haber mayor salto en casos similares. Este TDCi, gracias a unas emisiones muy bajas -110 g/km-, queda exento del impuesto de matriculación, mientras que el 1.4i, con unas emisiones de 133 g/km, debe pagar un 4,7% de impuesto verde.

Por ello, y ante tanta igualdad de precio, el comprador puede plantearse dudas y no tener muy claro por cual de estos dos modelos decantarse. Nosotros hemos decidido compararlos y despejar todas las incógnitas que puedan plantearse.

Interior

Los dos protagonistas de nuestra particular comparativa tienen el nivel de acabado Ghia, que ha sido el último en llegar a la actual gama Fiesta y que sólo está presente en las versiones con carrocería de cinco puertas.

Lupa en mano coinciden hasta en el más mínimo detalle. La única diferencia se encuentra en el cuadro, con un cuentarrevoluciones que delata la condición y  naturaleza de sus motores. Su equipamiento de serie es bastante bueno, con algunos detalles como es el caso del airbag de rodilla para el conductor, elemento poco común en el segmento utilitario o B.

Algo que, por cierto, se contradice con otras cosas que ofrece en su lista de opciones. Este es el caso del reposacabezas central trasero, que está disponible por un precio de 40 euros, un elemento que a nuestro entender debería ser de serie. También en contramos en la lista de opciones encendido automático de luces y sensor de lluvia para la activación del limpiaparabrisas -215 euros-, un paquete que en otros modelos de su competencia se incluye de origen.

El interior del Fiesta está bien resuelto y ofrece bastante espacio, situándose entre los mejores de su segmento. Pueden viajar bien cuatro pasajeros y dispone de un maletero que en condiciones de uso normal ofrece 295 litros, cifra que también le sitúa en el grupo de cabeza del segmento.

Comportamiento y Prestaciones

Con el mismo equipamiento y carrocería la diferencia entre estos dos Fiesta estriba en los propulsores: uno equipa el 1.4 Duratec de 96 CV, que muestra un suave funcionamiento y ofrece prestaciones honestas a cambio de consumos ajustados si no se le exige trabajar a elevadas revoluciones. Si se abusa del acelerador, el gasto real se dispara un poco. El otro va dotado del 1.4 TDCi Duratorq de 68 CV, un motor superprobado y que utilizan numerosos modelos del Grupo PSA. A su favor, unos consumos muy ajustados, y en contra un funcionamiento un poco ruidoso.

Si analizamos las prestaciones comprobaremos que el TDCi sale perjudicado en aceleraciones y en algunas recuperaciones. Curiosamente, en tercera de 80 a 120 km/h, como adelantando, la diferencia no es grande. Eso se debe a que con los coches en marcha el buen par motor del TDCi le permite recuperar velocidad bien.
También en la de cuarta se igualan bastante, pero en quinta el 1.4i, con un desarrollo bastante más corto, consigue cifras mucho más favorables.

Respecto a consumos, todo cambia y se hace favorable al TDCi. En nuestra prueba hemos logrado un gasto medio de 6,7 litros cada 100 kilómetros con el gasolina frente a los 5,2 litros cada 100 km arrojados por el TDCi. Un menor consumo que se deja notar mucho circulando en ciudad, territorio en el que el TDCi se impone claramente.

Por lo tanto, con la calculadora en mano, mucho más en estos tiempos de crisis que toca vivir, si estimamos un recorrido anual de 15.000 kilómetros al año, y teniendo en cuenta que cuando se hizo esta prueba comparativa el precio de los combustibles en las gasolineras que solemos utilizar para repostar era de 0,86 euros por litro la gasolina sin plomo de 95 octanos y de 0,89 een el caso del gasóleo A, podemos comprobar que el 1.4i requiere 1.005 litros para recorrer esos 15.000 kilómetros con un gasto de 864,3 euros, mientras que el 1.4 TDCi se conforma con 780 litros de gasoil, lo que supone gastar 694,2 euros. Una diferencia de 170 euros a favor del diésel, cifra que ya en el primer año de uso permite casi amortizar la diferencia de adquisición. Otra cosa muy favorable al turbodiésel es la autonomía: al ser mayor puede permitirse pasar más tiempo sin visitar las gasolineras.

Fáciles de conducir, los últimos Ford ponen el listón muy alto en lo que a comportamiento se refiere, y el Fiesta no iba a ser menos. Se conduce con una gran facilidad y muestra siempre reacciones nobles y predecibles. Un comportamiento que se puede mejorar equipándolos con control de estabilidad IVD que la marca ofrece de forma opcional por 450 euros.

Técnicamente, el Fiesta está bien resuelto. Las suspensiones de las dos versiones de nuestra prueba disponían de los mismos reglajes, en los que prima el confort, pero siempre con una estabilidad de primera. La dirección muestra un tacto muy agradable y con 2,6 vueltas de volante de un extremo a otro se mueve con rapidez, algo que se agradece cuando se circula por ciudad. También tiene a favor un diámetro de giro de 10,2 metros, lo que le permite buena agilidad al maniobrar.

En el único apartado que podemos encontrar diferencias es en los frenos. Ambos equipan neumáticos de la misma medida, pero el mayor peso del 1.4 TDCi hace que las frenadas sean sensiblemente más largas a la hora de detener el coche. En la pista de pruebas del INTA, el mismo día realizamos en los dos coches las pruebas de frenado, y a 120 km/h el 1.4i se detuvo en 54,1 metros, mientras que el 1.4 TDCi lo hizo en 56,2, dos metros que pueden ser cruciales en una situación de emergencia.

Así las cosas, y tras conducirlos en diferentes situaciones, el duelo se salda por escaso margen a favor del 1.4 TDCi. Y lo hace por consumos, más bajos y que lo convierten en un ideal para usar a diario, sobre todo en ciudad, hábitat en el que se desenvuelven principalmente este tipo de automóviles. En cambio, el gasolina 1.4i tiene a su favor unas prestaciones superiores que permiten viajes con mayor agilidad.

Destacable

- Diseño, calidad y habitabilidad.
- Consumos (TDCi).
- Comportamiento dinámico.

Mejorable

- Lagunas de equipamiento.
- Consumo 1.4 frente a TDCi.
- Rumorosidad (TDCi).

MIRA EL VÍDEO DEL NUEVO FORD FIESTA

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