Donde los sueños se hacen realidad
13/09/2006— Carlos Lera / Fotos: Fernando Coterillo
No hay otro lugar en el mundo donde puedas ver en acción los coches más importantes de todos los tiempos. Un viaje al sur de Inglaterra nos llevó a un sitio muy parecido al paraiso.
Acabas de ver pasar un Bugatti Veyron seguido de un Maybach Exelero. Hace un momento viste a Nigel Mansell hacerse un recto al volante de un Lotus F-1 de los 70 y ahora te diriges a un tramo de rally en un precioso bosque para ver volar a Marcus Gronholm con su Impreza WRC... Mientras, de fondo se escucha un motor Renault F1 interpretando "God Save the Queen". No estás soñando, estás en el Festival de la Velocidad de Goodwood.
Goodwood es una finca privada situada en el sur de Inglaterra que pertenece a un emprendedor noble británico llamado Lord March. En realidad se trata de una residencia privada, pero Lord March está encantado de compartir los encantos de su casa con sus huéspedes aficionados al automovilismo varias veces al año. El "Goodwood Festival of Speed" es una exhibición de los coches y motos deportivos y de competición más
significativos de la historia del motor. El público tiene la oportunidad de pasear por el paddock donde los equipos desplazados por las marcas más prestigiosas trabajan en sus mecánicas, cruzarse con los míticos pilotos que en su día las condujeron o sentir la piel de gallina al escuchar cómo calientan el motor de un Porsche 917 tan cerca, que al acelerar parece que el suelo se abriera bajo los pies.
Es tal la concentración de joyas de valor incalculable, que podría suceder que pasaras por delante de un box repleto de Ferrari de Fórmula 1 sin prestar demasiada atención... te lo aseguro. Si quieres ver porqué lo digo, sólo tienes que echar un vistazo a las fotos.
La zona habilitada como paddock comunica con un suave tramo de carretera en el que los coches y las motos participantes en el festival realizan constantemente paseos de exhibición. Bueno, paseos en algunos casos, en otros los pilotos deciden ir a ritmo de carrera y, en los más agradecidos por los aficionados, quemar ruedas, hac
er trompos o en el caso de las motos deleitar al público con largos caballitos.
Para ver en acción a los coches de rally hay que acercarse a un bosque en el que se ha realizado un pequeño circuito de tierra, sin salir de la finca "of course". Al igual que sucede con el asfalto, en el circuito de rally puedes ver y oír las más gloriosas melodías de la historia del motor en un solo día. Desde un Porsche 911 Rothmans hasta un Audi Quattro S2 oficial, pasando por algún Lancia 037 del equipo Martini. Impresionante.
Aunque mucho menos representadas en cantidad, las motos de competición también tenía su hueco, y la calidad estaba a la altura de las circunstancias. No es nada fácil que Honda saque de Japón sus joyas de Gran Premio de los años 60, pero en Goodwood estaban todas. Sus motores de seis cilindros y 250 centímetros cúbicos sonaban a gloria a través de sus afinados megáfonos, negro mate como el carbón. Tenía al lado un holandés que llevaba en brazos una miniatura de la moto que estaba
calentando en ese momento. Escuchaba atentamente, sin pestañear, mientras el veterano mecánico japonés daba cortos acelerones que se convertían en agudos aullidos. Tras unos minutos el japonés dijo: "It’s OK" y apagó la moto. El hombre que tenía al lado, con cara de niño al que le hubieran tirado al suelo un granizado, contestó con tristeza: "It’s not OK for me!". Además de las Honda oficiales llegadas desde Japón, pudieron verse y oirse la Suzuki RG 500 de Barry Sheene o la Yamaha OW48 de Kenny Roberts.
Pero tan espectacular como los coches y las motos era ver a los pilotos, quizá también más accesibles que en ningún otro evento de estas dimensiones: Mikka Hakkinen, Colin McRae, Hannu Mikola, Jenson Button, René Arnoux, Derek Bell, Jack Brabham, Jacky Ickx, Jacques Laffite, Arturo Merzario, Stirling Moss, Sandro Munari, Richard Petty, Nico Rosberg, Jackie Stewart... por citar sólo algunos de todos los que es posible encontrarse en cualquier lugar de Goodwood durante el fin de semana y, sobretodo, al volante de los coches con los que se les relaciona. Lo cierto es que debían estar pasándolo tan bien o mejor que el público, a juzgar por la sensación que daban de relajación y buen humor. Nigell Mansell decía
"es maravilloso, nunca estuve en un evento de estas características". Y otro tanto debían pensar los pilotos de motos, entre los que por supuesto estaba Randy Mamola, que no se pierde una, dando vueltas a los más osados a lomos de su Ducati Desmosedici Biposto a cambio de un donativo para una asociación benéfica. También estaban Ron Haslam, Luigi Taveri, Casey Stoner o Troy Bayliss entre otros.
La organización brilla a una gran altura y tanto los "bobbies" que amablemente nos atendían en las carreteras cercanas como el personal del "Festival of Speed" hicieron gala de una extraordinaria paciencia con nuestro inglés de andar por casa. La cantidad de gente que acude al Festival -50.000 personas cada uno de los tres días del fin de semana, pleno absoluto- hace que los accesos puedan estar un poco complicados si no se madruga mucho... y cuando digo madrugar mucho no es levantarse un domingo a las nueve de la mañana como si estuviéramos en España, no; madrugar mucho en Inglaterra es estar antes de las siete y media. Como a nosotros nos costó captar el concepto de madrugón británico, el sábado tuvimos que esperar en paciente y
organizada fila una media hora hasta poder acceder al parking. Por fortuna no era una espera precisamente tediosa. Delante teníamos un AC Cobra, que a su vez seguía a un Jaguar E-Type. Detrás iba un Noble M12 y un poco más al fondo un De Tomaso Pantera... El espectáculo estaba servido incluso antes de empezar, y desde la plaza de aparcamiento en un estupendo prado hasta el recinto donde se desarrollaban las actividades tardamos bastante en llegar porque era inevitable entretenerse a cada paso.
Y para terminar es imprescindible hacer varias visitas. La primera es probar el "roast beef" hecho a base de carne de ganado criado de forma completamente natural en los pastos de Lord March, con el que se reponen sobradamente las fuerzas necesarias para afrontar el resto de la jornada. También es obligado visitar los stands de las casas de subastas más prestigiosas de Gran Bretaña, de donde se puede salir con un Bentley Le Mans de los años 30... si el bolsillo y los demás pujadores lo permiten, por supuesto. Y por último, comprar algún recuerdo, algún recambio para tu clásico o esa cazadora estilo Steve McQueen que no es nada fácil de encontrar por España.
En definitiva una visita al Festival de la Velocidad de Goodwood es de esas cosas
que un aficionado al motor nunca olvida y además, por si fuera poco, el sur de Inglaterra esconde muchos encantos que hacen absolutamente recomendable una visita, porque no está tan lejos como pueda parecer. Desde Santander o Bilbao se embarca con destino a Plymouth o Portsmouth, la primera a 300 kilómetros de Goodwood y la segunda a tan sólo 25 km. Otra opción es recorrer Francia en coche hasta la Normandía, embarcar en Calais y llegar a Dover tras una travesía de una hora, a unos 200 kilómetros del destino. Esta es la que nosotros elegimos, más que nada porque no nos cansa conducir (aunque las autopistas francesas casi lo logran) y echando números salía, a pesar del gasto de gasolina, por la mitad de precio que embarcando desde España.
Goodwood Revival: una forma diferente de entender la competición
Todos los años en el mes de septiembre Goodwood acoge otro acontecimiento dedicado al automovilismo, el "Goodwood Revival". En este caso no se trata de una exhibición, son carreras de verdad en las que los coches y motos clásicos se baten por la victoria en otro rincón de Goodwood, en el auténtico circuito de carreras que estuvo en uso desde finales de los años 40 hasta los 60 y donde se disputó el Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1 en varias ocasiones.
La peculiaridad de esta cita, lo que la hace diferente al resto de las carreras de Fórmula 1 histórica o de la Copa del Mundo de Clásicos, es que todo el ambiente traslada al visitante a otros tiempos, porque para acceder al recinto se requiere vestir ropa de época, e incluso para poder aparcar cerca del circuito hay que llevar un automóvil anterior a 1964. En el "Goodwood Revival" se puede disfrutar de toda la acción y competitividad de que carece el "Festival of Speed" por su carácter de exhibición.
FOTOS GOODWOOD FESTIVAL OF SPEED
FOTOS GOODWOOD REVIVAL
WWW.GOODWOOD.CO.UK
Busca ofertas relacionadas en el Canal Compras