Carreteras en mal estado
02/11/2006— Noelia López
La Administración desoye las quejas sobre el mal estado de la red viaria. Estas fotos evidencian que, muchas veces, el peligro se encuentra en la carretera

Dice la Constitución que los poderes públicos están obligados a actuar "en pro de la seguridad del ciudadano". Por su parte, el artículo 139.1 del Real Decreto 1.482/03 hace responsable al "titular de la vía (...) de su mantenimiento en las mejores condiciones posibles de seguridad para la circulación". Mientras que el 1.812/94, en su artículo 48, define la explotación como las "operaciones encaminadas a facilitar su utilización en las mejores condiciones de seguridad". Por tanto, si la Administración -Gobierno, comunidades autónomas, ayuntamientos...- es el titular de la vía, a ella le corresponde su cuidado. En lo que va de año, a los informes de la Guardia Civil -en sus "papeletas" de servicio tienen la obligación de anotar las malas condiciones de las vías, que son consideradas infracciones viarias- se suman decenas de denuncias redactadas, selladas y enviadas por entidades como la Asociación Mutua Motera (AMM) -autora de las fotografías que ilustran este reportaje-.
"Es incomprensible que las denuncias no sirvan para reeducar, como lo hacen con el conductor que no mantiene su vehículo en condiciones óptimas para la circulación", declaran desde el departamento de Seguridad Vial de la AMM. Cansados de ver cómo el asfalto que no drena el agua, los carriles reducidos por la invasión de árboles o la presencia de gravilla y socavones provocan accidentes con heridos graves e incluso víctimas mortales, los moteros han iniciado una campaña de denuncias. En lo que va de año han notificado más de 50 infracciones. Apenas han obtenido respuesta. "Si el responsable del peligro es una empresa constructora, por ejemplo, se la castiga con 200 ó 300 euros", relatan. Un castigo testimonial que en caso de que la Administración sea la responsable se reduce a cero.
Para "sacar los colores" a la Administración no es necesario ser guardia civil ni formar parte de una asociación. Cualquiera puede hacerlo. Basta con hacer una foto y tomar nota de la vía, punto kilométrico y día en que se realiza. Con estos datos y un documento en el que el denunciante describe la situación, se puede acudir a cualquier Administración para presentar la denuncia. Sin embargo, lo más recomendable es hacerlo en la Jefatura Provincial de Tráfico más cercana, que, a su vez, debe identificar al encargado de la explotación -esta información también se puede obtener en la Dirección General de Carreteras-. Si todo funciona como debiera, primero, la misma Jefatura de Tráfico remite el informe al denunciado; después, inicia un expediente para investigar el caso; y, si queda demostrada la infracción, se sanciona al responsable. "El problema es que las Jefaturas envían los escritos a los titulares sin ni siquiera abrir el expediente, y el proceso queda paralizado", cuentan desde la AMM.
ZONAS DE ALTO RIESGO
Existen casos "sangrantes", como el km 32,800 de la A-131, en el que tras 19 años de quejas por parte de usuarios, vecinos y la propia Guardia Civil -la última denuncia la presentaron el pasado 1 de octubre-, la arena y piedras desprendidas de las laderas siguen invadiendo la calzada. O las numerosas autopistas -el de la fotografía corresponde a la AP-2- donde los árboles plantados en la cuneta, prohibidos desde 1963, aumentan las lesiones en un siniestro. Ayuntamientos como el de Madrid y Salamanca, la Generalitat de Cataluña, la Diputación de Zamora y otras muchas administraciones "coleccionan" quejas por los quitamiedos, que, literalmente, cortan la vida de los usuarios.
La "solución", en el caso de Cataluña, ha sido la colocación de sirgas -véase imagen sobre estas líneas-, mucho más peligrosas. Eso, sin olvidar, tramos completos como los 100 kilómetros de la N-II, entre las localidades de Fraga (Huesca) y Alfajarín (Zaragoza), donde se acumulan más de 170 accidentes de tráfico anuales. Y no es por antigüedad. El tramo más nuevo, conocido como "variante de Candasnos", con dos kilómetros de extensión e inaugurado hace un año, suma cinco accidentes con tres víctimas mortales. Al menos aquí las denuncias han surtido "efecto". Los planes contemplan la posibilidad de desdoblar la vía en el año 2013.
AP-2 Huesca: Cuando el conductor de este vehículo perdió la vida y su esposa quedó gravemente herida, en junio de 2003, la Guardia Civil denunció la presencia de árboles. Han transcurrido tres años para la llegada de los sistemas de contención.
Binefar - Huesca: El 16 de enero de 2005 el destacamento de Tráfico de Barbastro atendió este accidente, en el que las consecuencias para los ocupantes del vehículo se vieron agravadas por la mala colocación de los sistemas de contención.
CM-2113 Guadalajara: La presencia de gravilla en la calzada es habitual en todas las carreteras provinciales. Resulta especialmente peligrosa en trazados curvos, donde puede provocar pérdida del control del vehículo y salidas de vía.
A-242 Km. 0,100 Aragón: La Guardia Civil informó de la abundante vegetación en 2003, 2004, 2005 y 2006 mientras las hierbas seguían creciendo. Ahora va a desaparecer... porque las obras arrasarán tanto la señal como el ramaje que la rodea.
C-12 Lérida: Cataluña, tierra de moteros, ha cometido uno de los mayores atentados contra la seguridad. Las sirgas metálicas absorben más energía en accidentes de coches, pero son tres veces más lesivas para los motoristas, hasta el punto de que un choque a 40 o 50 km/h puede provocar que el cuerpo quede sesgado en tres partes.
Madrid C/ Cardenal Herrera Oria: Resulta desalentador que una de las calles más conocidas de la capital ponga en peligro la vida de sus usuarios con postes desprotegidos -falta un guardarrail que absorba el impacto- y en forma de "H", una trampa para los motoristas.
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