Pruebas de motos
La gran apuesta
17/03/2009 — David García de Navarrete
Kawasaki comenzó a funcionar en España como una filial de la matriz hace 3 años; antes traía sus modelos a través de un importador. Su llegada a nuestro mercado se basó en implantar una serie de concesionarios oficiales, mejorar la imagen de marca optimizando ventas y servicio general, y aumentar la cantidad de Kawasaki que rodaran por nuestras carreteras. Para ello, su principal arma fue un modelo bicilíndrico twin -no en V, como la mayoría de la competencia- de 650 cc con diseño impactante, mucha tecnología y una relación calidad/precio insuperable. Esta moto era la nacked ER6 a la que, pese a su juventud, buen nivel de ventas y mejor aceptación, le ha llegado el momento de su primera remodelación.
Pero, ¿en qué cambia? Seguro de conoces el principio que dice que “si algo funciona, no lo toques”. Pues más o menos es lo que han intentado los ingenieros de Kawasaki con esta montura. Su facilidad de conducción, ligereza, polivalencia, suavidad y robustez mecánica han sido las bases de su éxito, por lo que han optado por dejarlos intactos dentro de lo posible.
Comenzando por la estética, la impactante óptica delantera del ER6 N -5800 euros o 6400 con ABS-, recubierta de un pequeño mascarón, se ha remodelado y ahora es más alto y con luces de posición dobles. Las tapas laterales se han estilizado estrechando el depósito para permitir mayor libertad de movimientos y llegar mejor al suelo. Esto es importante porque uno de los objetivos de este modelo es servir de primera moto de gran cilindrada a usuarios noveles y público femenino; el colín también se ha estilizado junto con su piloto, ahora designado por leds.
Su ergonomía es casi perfecta, logrando una adaptación prácticamente instantánea nada más montar en ella. Además, pese a obligar a llevar los brazos relativamente abiertos resulta cómoda.
Comportamiento y Prestaciones
En cuanto al motor, sobre todo se ha buscado hacer más aprovechable la curva de potencia retocando la inyección de sus 72 CV, lo que junto a un peso de 180 kg te permite pasar holgadamente de 200 km/h, un dato anecdótico en una moto relativamente tranquila y urbano-rutera. También se han incorporado nuevos silent blocks para aislar mejor las amortiguaciones.
La respuesta del acelerador es suave y progresiva, casi desde el ralentí, y las vibraciones no llegan a molestar casi a ningún régimen. De hecho, algún motorista con experiencia puede considerar que la entrega de potencia es incluso demasiado suave hasta pasadas 6000 rpm, donde si encuentras empuje de verdad.
En cuanto a los frenos y la amortiguación, ambos están justo en ese término medio entre firmeza y comodidad que debe tener un modelo como este. Por cierto, incorpora un ABS de correcto funcionamiento y que supone la ayuda perfecta en condiciones de poco agarre o suelo húmedo. Algo definitivo cuanto menos experiencia tienes. En resumen: la gran apuesta de Kawasaki hace 3 años fue un éxito, y con esta nueva generación seguirá siéndolo. Sin duda.
Destacable
- Facilidad de conducción.
- Relación calidad/precio.
- Comodidad y polivalencia.
Mejorable
- Respuesta en bajos y medios algo pobre.
- Amortiguaciones muy básicas.
- Protección aerodinámica.
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