Nacidos entre las estrellas
20/11/2008
Aficionados al mundo del motor y fanáticos del cine están de enhorabuena. Desde hoyMotor16 hemos elaborado un concurso para decidir cuál es el automóvil de ficción, de entre todos aquellos que en las últimas décadas pasaron por las salas cinematográficas de medio mundo, que más pasiones ha levantado a lo largo de la historia. Aquel que todavía permanece inalterable en nuestros recuerdos ajeno al paso del tiempo. La elección no es sencilla, porque la muestra es digna del más exquisito de los paladares, pero he aquí una selección histórica de viejos anhelos, algunos no tan lejanos. Pasen y vean.
60 segundos / Eleanor Shelby Mustang
’60 segundos’, un remake de una película de los 70 de idéntico nombre dirigida por Dominic Sena y protagonizada entre otros por Nicolas Cage, Angelina Jolie y Robert Duvall, resucitó uno de los grandes automóviles de la cinematografía de todos los tiempos: un Ford Mustang tuneado con nombre propio: Eleanor. Algo así como la joya de la corona para los protagonistas, que tenían que robar un centenar de coches a cual más exclusivo. Denice Halicki, uno de los productores de la cinta, registró aquel nombre y tras solventar un contencioso con el fabricante de Dallas Unique Perfomance puso en marcha junto a Jason Engel la compañía Classic Recreations, un pequeño taller en Yukon, Oklahoma, fabricante oficial de réplicas Eleanor, rápidamente demandadas por una parte de la clientela cautivada por la ficción.
Un equipo de doce personas emplea cuatro meses -2.500 horas de trabajo- en ensamblar cada coche. El cliente puede escoger entre una réplica homologada del Ford Mustang Fastback de 1967 y una carrocería completamente restaurada con nuevos componentes, todavía más original. Los precios de estos vehículos arrojan tarifas en consonancia: entre 102.000 y 140.000 euros en función de la carrocería y el motor escogidos. Classic Recreations instala uno de los dos posibles V8 fabricados por Keith Craft Perfomance Engines: un 6.7 de inyección indirecta. El Eleanor deja claras sus posibilidades a partir de una velocidad máxima de 275 km/h, y combina un moderno hardware con dirección de cremallera, frenos perforados Baer y suspensiones de competición. El cliente adquiere un automóvil de altas prestaciones y diseño clásico con una fiabilidad a toda prueba.
Starsky y Hutch / Ford Gran Torino
Saltó a la fama hace tres décadas en las televisiones de medio mundo con dos aguerridos policías a los mandos: Starsky y Hutch. Chocaba contra casi todo, volaba, saltaba, quemaba goma trasera inmerso en una escandalosa humareda en cada persecución... Hablamos del Ford Gran Torino de 1975, alias Gran Torino Starsky y Hutch o simplemente Gran Tomate Rojo, precisamente por ir pintado en esa llamativa tonalidad que además quedaba remarcada por una enorme raya blanca que recorría los flancos desde el pilar trasero hasta el morro al más puro estilo Nike.
Esa estrategia de diseño dio resultado, hasta el punto de hacer al coche más famoso que los protagonistas de la serie. De hecho, algunos estudios de audiencia reflejan que buena parte de los espectadores sucumbían más a sus evoluciones, velocidad, estilo y desempeño -en plena crisis del petróleo gastaba litros a montones- que al guión de cada capítulo. Perseguidor de toda clase de coches y delincuentes por las calles de Bad City, iba equipado con una pequeña sirena opaca desmontable en el extremo derecho del techo, exhibía un look tremendamente deportivo a partir de su silueta coupé de dos puertas, y rugía gracias a un motor de gasolina de 6.6 litros V8 que rendía 270 CV, no demasiados a tenor de la potencia que arrojaban los grandes muscle y hot car de la época, pero sí suficientes para acometer persecuciones a cual más espectaculares.
También disfrutaba de un cambio manual C-6, todo ello de serie, y de aditamentos específicos como llamativas llantas cromadas de 15 pulgadas firmadas por Webber Daytona, más gruesas en el eje trasero por ser el de tracción, amortiguadores de gas ajustables -los traseros ligeramente levantados para lograr un sorprendente efecto cuña, muy al ataque-, un doble escape enorme y unos prominentes parachoques cromados anteriores y posteriores que le conferían un aspecto soberbio y hasta arrogante. Aquel coche hacía la contra a los productos de General Motors y Chrysler habituales en las series de entonces, y se hizo tan popular que mucha gente optó por incluir bandas blancas en sus coches, fuesen de la marca que fuesen, emulándole.
Casino Royal / Aston Martin DBS
No podía ser de otro modo: el Aston DBS sólo podía estar al servicio de un mujeriego con licencia para matar, amante del Martini con Vodka –mezclado, no agitado- y capaz de hazañas inverosímiles en la cinta Casino Royal, primera de las interpretadas por Daniel Craig en el papel de James Bond.
Sin duda, el último producto de la firma de Gaydon, sustentado sobre un chasis fabricado en aluminio, sigue fiel la estela de coche sofisticado tan habitual en las cintas del agente 007. Carece de vidrios blindados, lanzamisiles ocultos o artillería adosada, pero supone la transición entre el veterano DB9 y la variante de competición DBR9, que tantos éxitos ha procurado a la marca. Cuesta 275.800 euros.
El motor de este súper GT es un V12 ensamblado de forma artesanal en las instalaciones alemanas de la marca. Un poderoso bloque posicionado por detrás del eje anterior del que un ingeniero con nombre y apellidos se responsabiliza con su firma en una chapa soldada a la culata. Cubica 6 litros y produce 503 CV y 570 Nm de par máximo. La abundancia de fibra de carbono y magnesio en la carrocería lo libera de acero casi por completo, ajustando el peso a 1.695 kilos. Por ello sus prestaciones son de escándalo: 0 a 100 km/h en 4,3 segundos y 300 km/h de velocidad punta. Equipado con discos de freno carbocerámicos, suspensiones adaptativas, alerones y difusores –el trasero asegura motricidad y estabilidad a partes iguales-, evoca la mejor tradición deportiva de la marca.
En contraste, el habitáculo, de magnífica ejecución, mezcla aluminio, tapizado hasta en el techo Alcántara, cuero y unos deportivos asientos que aseguran una posición de marcha cómoda, adecuada hasta para afrontar largas travesías sin cansancio. Dos detalles: primero, su llave de contacto electrónica es de cristal de zafiro. Y, tomen nota, segundo: el coche se entrega con un reloj de la prestigiosa firma Jaeger-LeCoultre que permite arrancarlo desde fuera.
Yo robot / Audi RSQ
Chicago, año 2035: Will Smith encarna a un tenaz detective encargado de resolver el asesinato de un científico supuestamente a manos de un robot con inteligencia y apariencia humanas. En la cinta ’Yo Robot’, dirigida por Alex Proyas, nuestro protagonista se mueve a bordo de un espectacular Audi deportivo, perfectamente identificable a partir de su abultada parrilla trapezoidal con el emblema situado en el centro y la zaga. Entre sus múltiples curiosidades figuran sus ruedas, que en realidad no son neumáticos sino balones esféricos. También sus puertas, con apertura tipo tijera hacia detrás desde el pilar posterior, su sistema de mando y control completamente automático -o manual, a voluntad del conductor- o su mecánica central. A todo ello, la película muestra un ingenioso sistema de aparcamiento que absorbe el coche al interior de una galería y lo almacena en perpendicular para ahorrar espacio.
Pero lo mejor del RSQ de ’Yo Robot’, que es como se llama este modelo exclusivamente fabricado para la película y que, por cierto, se mueve por las calles rodeado de otro, pero la fisonomía de ambos es indiscutiblemente parecida. Sus formas y silueta esenciales son las mismas, como la disposición de su mecánica atmosférica de inyección directa FSI 4.2 V8 de 420 CV, en éste conectada a un cambio manual de seis relaciones o a otro robotizado R-Tronic de otras tantas marchas con manejo secuencial desde levas en el volante. Con precios a partir de 121.900 euros, el R8 ’de verdad’ logra un tope de 301 km/h con un sprint de 0 a 100 km/h establecido en 4,6 segundos. Eso sí, consume 14,6 litros de sin plomo 98 cada 100 kilómetros, y emite 349 gramos de dióxido de carbono.
El coche fantástico / Pontiac Firebird Trans-Am 1982
Un coche que habla y piensa por, para y con el conductor. Se trata de KITT, acrónimo de Knight Industries Two Thousand y coprotagonista, junto a David Hasselhoff en el papel de Michael Knight, de la serie televisiva de los ochenta El coche fantástico, originalmente titulada por su productora la NBC Knight Rider.
El punto de partida de aquel coche tan inteligente y capaz, que apenas si presentaba alguna modificación externa que no fuese su faro delantero central rojo -algo así como un ojo que todo lo veía-, no era otro que el popular Pontiac Firebird Trans-Am de la época, el modelo de tercera generación fabricado entre 1982 y 1992. Eso sí, su habitáculo era propio de un avión de combate, volante incluído. En la serie se utilizaron hasta diez unidades, si bien en la actualidad no sobreviven más que cuatro, tres de ellas expuestas en museos norteamericanos.
Sobre el coche de calle, disfrutaba de un dispositivo de gestión mecánica llamado computer command control, encargado de incrementar las prestaciones, disminuir el consumo y, por tanto, las emisiones. Hubo versiones con motor 2.5, 2.8, 5.0 y hasta 5.7 V8, con un mínimo de 90 CV y un máximo de 240, según variantes acoplado a cajas de cambio automáticas de cuatro marchas o manuales de cinco.
Batman / Batmobile
Quizá muchos no lo hayan percibido, pero Batman ha cambiado de coche con cierta frecuencia a lo largo de su historia. Mejor dicho, ha ido con los tiempos, modificando su espectacular montura con el devnir de los años. Por ejemplo, en la película original disfrutaba de un sofisticado Lincoln Futura de 1955 diseñado por George Barris. Aquel coche con aspecto de nave espacial estaba impulsado por un motor 3.9 V8. Después, en la serie derivada para televisión, optó por un Batmobile equpado con teléfono y televisión, extintor de incendios automático, inflador de neumáticos, baticortina de humo, asiento eyector, ordenador, radar, control remoto verbal, bati-rayo y otras sofisticaciones de ficción. Eso sí, aquel engendro era lento y difícil de mover, por lo que se filmaba a una velocidad y después se reproducía a otra más rápida para lograr un aéreo.
Finalmente, en la versión cinematográfica de los 80 el coche de Batman partía de un Chevrolet Corvette Stingrey de los 60. Su espectacularidad no desmerecía a partir de la ingente cantidad de alerones, aerofrenos y otros aditamentos adoptada para incluso volar, si llegaba el caso. Desde luego, era la montura adecuada para discurrir por la oscuridad de la Ciudad Gótica. Otras de sus soluciones eran, por ejemplo, un dispositivo de impulsión mediante una turbina-jet capaz de lanzarlo a 100 km/h en poco menos de 4 segundos. Diseñado por Anton Furst, fue construído por un equipo de 12 personas en otras tantas semanas. Su tamaño era realmente considerable: 5,4 metros de longitud por 2,4 de anchura dentro de una coraza realizada en fibra de vidrio.
Herbie / Volkswagen Beetle
A partir del Volkswagen Beetle de 1963, popularmente conocido como Escarabajo, la productora de Walt Disney ideó una saga cinematográfica que arrancó en 1968 con The Love Bug y un coche como protagonista llamado Herbie. Aquel singular vehículo estaba dotado de enternecedoras características fundamentalmente humanas, tenía conciencia de sí mismo y era capaz de autoconducirse, aunque de igual modo dejaba que su dueño se pusiese a los mandos.
Herbie era, además, un duro contendiente en competición, una de sus parcelas predilectas. Ya lo delataba su apariencia, que sobre un discreto tono crema montaba tres bandas de colores -rojo, blanco y azul- al más puro estilo racing. También pegatinas con el número 53 en las puertas y el capó delantero. Dentro estaba pintado de una tonalidad especial que no reflejase la luz durante la filmación.
El punto de partida era la versión L87 Type 1 de color Pearl White 117 con techo amarillo/negro y matrícula PFO857. Eso sí, como era un coche de acción llevaba el motor de un Porsche 356 y no el modesto propulsor de origen VW. En total, Herbie participó en seis películas: además de la citada The Love Bug, en Herbie Rides Again, de 1974; Herbie Goes to Montecarlo, de 1977; Herbie Goes Bananas, de 1980; el remake The Love Bug realizado en 1997 y, finalmente, Herbie: A toda marcha, rodada en 2005 y dirigida por Angela Robinson.
Transformers / Chevrolet Camaro Z28
Dentro de la línea de ciencia ficción cinematográfica, una de las cintas relacionadas con el automóvil más impactantes de los últimos tiempos es Transformers, estrenada en julio de 2007 y basada en los famosos dibujos de los años 80 sobre una serie de robots de doble cara, humanoide y máquina, que gozaron de notable popularidad en Japón entre los años 70 y 80. Puede que de las numerosas series y versiones creadas la de Car Robots fuese la más famosa, pues se trataba de vehículos que se convertían en humanoides.
En la versión cinematográfica hay varios protagonistas: un Pontiac Solstice, un Hummer H2, un pick-up de GMC... Pero sobre todo un prototipo de Chevrolet, llamado Camaro Concept, que después ha dado lugar a un modelo casi idéntico de producción que llegtará a los comercios españoles en 2010. Este vehículo, de marcado diseño retro exterior e interior, se basa en la variante de los años 70 y contará, al menos en nuestro país, con una mecánica de gasolina 3.6 V6 de unos 300 CV, cambio automático o manual de seis velocidades, tracción posterior y un amplísimo equipamiento de serie que contemplará desde sistema de audio de alto rendimiento hasta control de estabilidad, bluetooth, faros de xenón, seis airbag, control de aparcamiento posterior...
Italian Job / Mini Cooper S
Basada en la película de 1969 de idéntico título dirigida por Peter Collinson y protagonizada por Michael Caine, el remake de 2003 de F. Gary Gray en el que toman parte Mark Whahlber, Charlize Theron y Donald Sutherland entre otros vuelve a basarse en un grupito de Mini como eje esencial de la trama en la que un grupo de expertos ladrones pretende dar el golpe de su vida creando un caos de tráfico sin precedentes en la ciudad de Los Angeles.
En este caso, claro, los Mini utilizados son los Cooper S de la primera generación BMW, animados por un motor 1.6 con compresor e intercooler de 170 CV y caja de cambios manual de seis marchas; su precio de mercado ascendía a poco menos de 24.000 euros. Ligeros y sobre todo pequeños suponían, en resumidas cuentas, las herramientas ideales para hacerse con un enorme cargamento de oro y salir a escape por las alcantarillas y colectores de la ciudad, gracias a una velocidad máxima de 222 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h de 7,2 segundos. Una situación parecida a la del film original, en el que los Mini Cooper de entonces, aún más ligeros, driblan con toda suerte de perseguidores y percances hasta que logran salir de Venecia, ciudad donde perpetran el robo.
The Dukes of Hazzard / Dodge Charger 1969
Fue uno de los grandes protagonistas de la serie The Dukes of Hazzard producida por Warner Bros., y tenía hasta nombre propio: General Lee. Se trataba de un Dodge Charger de 1969 que a estas alturas es parte de la cultura de norteamericana al igual que las hamburguesas o los pick-up. Aquel coche era capaz de acciones trepidantes que entre otros incluían rodaje sobre dos ruedas y saltos espectaculares. Estaba pintado en un estridente color anaranjado y mostraba el número 01 en los flancos. Su popularidad fue tal que hoy existen hasta clubs de aficionados como el North American General Lee Fan Club.
A todo ello, la marca filial de Chrysler ha decido recuperar el Charger y lanzar una edición de acentuado diseño retro equipada con mecánicas de gasolina 3.5 V6 de 250 CV -a partir de 23.000 dólares en Estados Unidos- y HEMI V8 con desconexión parcial de cilindros MDS en función de la carga y el rendimiento requeridos, con precios entre 29.995 y 32.495 dólares, este para la variante Daytona de color similar al General Lee. De momento, eso sí, no se espera su comercialización a este lado del charco.
No te pierdas nuestro archivo fotográfico.
Busca ofertas relacionadas en el Canal Compras