Cuando la recesión aprieta y empieza a convertirse en crisis llega la hora de aparcar el coche grande y conducir el pequeño utilitario, que consume menos, es ágil en ciudad y se aparca en cualquier sitio. Cuando mejore la coyuntura económica, seguiremos con él, porque el tiempo es oro y estos tres japoneses conocen, como nadie, la piedra filosofal para ahorrarlo.