De cuantos rivales encuentra a su paso el Cayman S, uno sobresale como auténtico «alter ego»: el 350-Z. De acuerdo: no tiene su glamour, carece de su prestancia y su calidad, aún siendo buena, no iguala la precisión y el rigor del alemán. Tampoco calca sus implacables prestaciones, pero en todos esas parcelas anda muy, muy cerca, cuesta un 50% menos y en marcha es casi tan eficaz.